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INCONSISTENCIAS

Parte Veintiséis
Después de haber examinado un buen número de traducciones de documentos históricos sobre la invasión normanda, no se le puede haber escapado al lector que cada fuente estudiada contiene un material que es bastante inconsistente con los demás o peor aún, que incluye elementos que probablemente sean una invención, sean tendenciosos o las dos cosas.

La flota no pudo haber desembarcado en Pevensey y después haber construido una fortaleza allí como afirman Jumieges y Poitiers, si Wace y el Carmen están en lo cierto al afirmar que la fortaleza y el desembarco se produjo en Hastings. La evidencia de los seis documentos principales apuntan de forma concluyente a Hastings aunque la Historia ha dictaminado recientemente que los relatos de Jumieges y Poitiers son correctos. Sería razonable preguntarse por qué ha ocurrido esto.

La respuesta, como en todos los buenos misterios, se encuentra si consideramos que cada elemento de cada manuscrito se puede cuestionar en diferentes niveles. Hasta el siglo XIX, nadie tenía mucho interés (78) por el asunto. Los monjes de la abadía de Battle habían redactado su versión de los hechos casi 800 años antes. La abadía se había desarrollado sobre unas actas falseadas (79), floreció pero más tarde acabó en el olvido. El pueblo de Battle creció gracias a la protección de la abadía perpetuando el mito incluido en la crónica de la abadía.

Mientras, los normandos tomaron Pevensey después de la invasión y construyeron un buen torreón en las murallas del antiguo castillo. El castillo de Hastings fue construido por el conde de Eu y el nuevo pueblo de Hastings se desarrolló gracias a la protección que daba el mismo. Durante más de 500 años, estas estructuras de poder normando cayeron en el olvido pero quedó en el recuerdo el relato de la abadía de Battle. Durante ese tiempo, desde que el duque desembarcó hasta la época victoriana, poco cambió o importó sobre el tema de la invasión normanda. Sólo cuando aparecieron en escena las mentes inquietas de la época victoriana, se volvió a sacar el tema de quién, qué o cuándo.

En 1846 el ferrocarril llegó a Hastings desde Londres. Esto ocurría en la era del desarrollo y como todas las grandes empresas comerciales de la época, se sacó provecho del potencial de Hastings. De pronto Hastings se convirtió una región muy atractiva para promocionar el ferrocarril en un país con poco recorrido en educación y sin visión alguna para satisfacer las demandas de la industria turística. El ferrocarril fue para la época un gran negocio y no se tardó mucho tiempo en abrir un ramal desde la abadía de Battle hasta Bexhill pasando por Crowhurst y hasta Pevensey por toda la costa.

El éxito comercial del ferrocarril fue tal que cuando una ballena quedó varada cerca de Pevensey en 1865, el departamento de publicidad del organismo ferroviario de Londres, de Brighton y Costa Sur lo publicitaron inmediatamente en el periódico local, acompañado por una leyenda que decía que el hecho había ocurrido en un lugar conocido como Norman’s Bay (la bahía del normando).

Según British Rail, ése era el auténtico lugar por donde desembarcó Guillermo el Conquistador. Se construyó a toda prisa una estación en el lugar para recibir a los cientos de visitantes que inicialmente vinieron a ver la ballena y que podían ahora experimentar el acontecimiento de primera mano. De esta manera, debemos a British Rail el honor de engañar a la crédula sociedad victoriana ganando un dinero fácil producto de una campaña de marketing.

Este hecho no sería nada nuevo si miramos con una perspectiva actual pero en 1846 no se podía ni imaginar. Nadie consideraba que Norman’s Bay estaba en medio de una zona que estaba bajo las aguas 1066 y para los turistas de la época, no era un asunto sobre el que diera lugar a investigar. A medida de que la industria turística se desarrollaba en Pevensey, Hastings y Battle, el reclamo comercial se convirtió poco a poco en un hecho probado, no sólo entre la ciudadanía sino entre los académicos de la época.

En 1879 Freeman publicó History of the Norman Conquest (80), considerada como la primera obra definitiva sobre el tema. Inició un vivo debate sobre qué fuentes documentales de las había empleado eran fiables para los académicos de la época. (81). Movido por el entusiasmo sobre el asunto, Freeman llegó a ampliar los manuscritos que había estudiado para que coincidieran con su particular punto de vista. Al hacerlo, Freeman por si sólo hizo más por desacreditar lo que se había considerado previamente como las auténticas fuentes documentales sobre ese periodo que cualquier otro anteriormente.

Un ejemplo sorprendente de la audacia de Freeman fue renombrar la batalla de Hastings y pasarla a llamar batalla de Senlac. Su fuente fue un monje normando llamado Orderic que escribió un poco después de la invasión. Aunque no se daba ninguna razón de por qué Orderic llamó al lugar Senlac, Freeman empleó esta suposición infundada para crear su propia impronta en la historia al cambiar el nombre de la batalla de golpe.

Como otras muchas circunstancias, el tiempo coloca a todas las inconsistencias en el lugar que les corresponde. Unos treinta años más tarde, J.H.Round lanzó furibundos ataques a Freeman en las páginas del Sussex Archaeological Collection entre los años 1895 y 1899. Round seguramente resultó ganador por sus análisis metodológicos de los textos de Freeman, conducidos por la moda vitriólica, destrozando cada pequeña inconsistencia sin la más mínima consideración a los que aparecían en los documentos que aquél consideraba válidos (Poitiers en particular).

En consecuencia Round llamó la atención sobre las inconsistencias de Freeman a otros académicos victorianos que buscaban saber la verdad histórica. El hecho de que Freeman apoyara los textos de Wace y el Carmen dio lugar a que se destruyera la credibilidad de Wace y el Carmen precisamente porque significaba una crítica a Freeman, simplemente por pura envidia personal. Round apoyaba sus tesis totalmente en el hecho de que Freeman se hubiera basado en gran medida en el texto de Wace, que por cierto es por sí mismo, el relato más completo de los hechos del desembarco. Round tomó la postura de que había al menos un error de bulto en la obra de Wace que no podia ser nunca explicado.

El error de bulto había que buscarlo en el episodio de la noche anterior a la batalla y los dos campamentos, uno a la vista del otro. Cualquier persona que hubiera visitado el campo de batalla en Battle sabe que no era posible ver el otro campamento desde el propio si uno estaba en Hastings cerca del actual castillo y el otro sobre el risco de Battle. Si se cometía un error tan obvio, a Round le parecía claro que Wace no podía ser fiable ya que este detalle se repetía por muchas páginas del texto. Esto le llevó a la conclusión de que todo el documento de Wace era pura invención y por tanto los escritos de Freeman no valían ni el papel sobre los que estaban escritos. Es un argumento lógico y potente pero sólo se trata de dos campamentos que no podían verse entre sí.

En la segunda parte de este trabajo, demostraré que Round estaba equivocado en este asunto y en consecuencia toda la base de su encendida crítica a Freeman era errónea. Ahora, gracias a los métodos de la arqueología moderna, se verá que Wace estaba en lo cierto. Wace será por tanto la autoridad preeminente en la historia de la batalla de Hastings y Round, como su acérrimo enemigo, verán que sus libros se quitan de sus estanterías.

No deseo en modo alguno oscurecer el asunto en este punto al tomar partido por un determinado punto de vista al dar crédito a un texto y no a otro. Lo que hace este trabajo tan fascinante en su argumentación, desde de que el lector haya visto todas las evidencias, es que no hay inconsistencia que no pueda ser explicada, una vez que se identifica el lugar correcto del campamento. Trataré entonces los temas relacionados con el desembarco hasta que sea el momento oportuno para revelar las respuestas del enigma.

Dadas las evidencias y argumentos presentados al finales de siglo XIX, los historiadores no tuvieron más alternativa que aceptar las versiones de la crónica de la abadía de Battle, Jumieges y Poitiers como los únicos documentos fiables. Apoyaban la opinión general y al mismo tiempo tenían la coincidencia de mencionar a Pevensey. Que se tuviera que mirar para otro lado sabiendo que había errores clamorosos o que hubieran inconsistencias entre los diferentes textos, no era motivo de preocupación. J.H.Round había triunfado y esos temas no eran tema de debate. Se podía apoyar la teoría de Pevensey sólo con las palabras “fortalezas desmanteladas” del Carmen y al mismo tiempo, el mismo documento podía descartarse por ser poco fiable cuando mencionaba a Hastings, como lugar de desembarco.

Como se ha dicho anteriormente, han pasado muchas cosas desde principios de siglo en el mundo de la investigación académica sobre los manuscritos citados. Ahora se sostiene que el Carmen no es de hecho el fraude que se pensaba que era, lo que lleva a plantearse si ocurre lo mismo con Wace. Creo que esto es el caso, vistas las razones señaladas anteriormente. Si estoy en lo cierto, los historiadores deben prepararse para lo peor ya que hay una conclusión lógica que no admite discusión. Se trata de que Guillermo no entabló combate con Harold en el risco de Battle. El hecho de que no se hubiera encontrado un solo objeto arqueológico allí podría haber causado preocupación entre los intereses de ese pueblo y los que ganan dinero vendiendo libros sobre este gran acontecimiento. Sin embargo, pondré las evidencias delante del lector y de otros más cualificados que yo para que juzguen.

Puede parecer que las afirmaciones del último párrafo son demasiado para los que sólo conocen la verdad por la Historia escrita. En este punto, podría estar bien recordarles que hasta este mismo año se conmemoró erroneamente la *batalla de Bosworth al hacer las celebraciones en una campa equivocada. Los que son aficionados a la historia sabrán que suele llevarnos por mal camino hasta que surge en todo su esplendor. Creo que las inconsistencias que hemos estado analizando son una manera que tiene la Historia de decirnos que nada es lo que parece. La mitad de los documentos no pueden estar bien y la otra mitad mal. No es ni lógico ni probable. La Historia llama nuestra atención con estos asuntos para que el error se corrija. Como dije antes, el tiempo pone las cosas en su sitio.

Ahora debatiré sobre la localización correcta del puerto de Hastings en la época de la invasión normanda para apoyar la afirmación de que fue ahí donde tuvo lugar el desembarco y donde se situó el campamento normando.

*Nota del traductor: se refiere a la batalla de Bosworth en 1485, donde Enrique Tudor derrotó a Ricardo III, poniendo fin a la Guerra de las dos Rosas.


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